Quizá te ha pasado: recibes una llamada que dice ser de tu compañía eléctrica. Te hablan de subidas inminentes, de “actualizar tu contrato”, de urgencias que no sabías que existían. Te piden datos personales, te generan presión y, si no estás atento, pueden cambiarte de comercializadora sin que te des cuenta.
Esto tiene un nombre: slamming.
Mientras que las ciberestafas energéticas utilizan correos falsos, SMS sospechosos o webs fraudulentas, el slamming opera por un canal mucho más cotidiano: la llamada telefónica. Y aunque no siempre se considera una “ciberestafa”, sí es una práctica fraudulenta que afecta a miles de consumidores cada año.
En este artículo encontrarás una guía clara, práctica y basada en fuentes oficiales para entender qué es el slamming, cómo identificarlo y cómo protegerte.
Aunque existen múltiples formas de fraude energético, el slamming se ha convertido en una práctica especialmente extendida. Afecta sobre todo a quienes han cambiado de comercializadora recientemente y empiezan a recibir llamadas insistentes de supuestos agentes que dicen representar a su compañía actual o a la distribuidora.
Por eso es importante conocer cómo funciona y cómo protegerse.
El slamming consiste en cambiar al consumidor de comercializadora sin su consentimiento expreso, o habiéndolo obtenido mediante engaño, manipulación o información incompleta.
Según la CNMC, se trata de una contratación no solicitada y constituye una infracción grave.
Los datos de la CNMC, recogidos por El Mundo en este artículo, confirman que el slamming es un problema real y estructural:
Dos comercializadoras del mercado libre, UniEléctrica y Lumisa, han publicado guías oficiales alertando a sus clientes sobre el slamming y otras estafas telefónicas relacionadas con la energía. Ambas coinciden en que se trata de un problema real, creciente y que afecta tanto a sus propios usuarios como al conjunto del mercado. Aquí tienes el enlace al artículo de UniEléctrica y aquí el enlace al artículo de Lumisa.
Lumisa reconoce abiertamente que el slamming es un fraude que “ya ha afectado a miles de hogares en España” y que en los últimos años se han registrado más de 36.000 denuncias relacionadas con estas prácticas.
En su guía destacan:
Lumisa confirma así que existen actores externos que suplantan su identidad para realizar cambios de comercializadora sin consentimiento expreso.
UniEléctrica también alerta de un aumento significativo de estafas telefónicas. En su artículo explican que:
UniEléctrica confirma que estas prácticas no solo afectan a los consumidores, sino también a las propias comercializadoras, cuyos nombres son utilizados sin autorización.
Una empresa seria no presiona para contratar al instante.
Los estafadores se hacen pasar por:
Frases típicas:
Una comercializadora legítima nunca exige decisiones inmediatas.
Si piden DNI, CUPS, cuenta bancaria o firma digital → fraude.
Algunos estafadores intentan obtener un “sí” aislado para manipularlo como consentimiento.
Tu compañía ya los tiene.
Usa alternativas como:
Como CIF, oficinas físicas o cómo obtuvieron tus datos.
Número, fecha, hora, contenido, capturas.
Informar a familiares, bloquear spam, revisar facturas.
Contacta con tu banco y cambia contraseñas.
Pide la reversión a tu situación anterior.
CNMC, OMIC/Consumo, Policía Nacional o Guardia Civil.
El slamming es una práctica real, documentada y cada vez más extendida. La buena noticia es que protegerse es sencillo si se conocen las señales y se actúa con prudencia.
La información es tu mejor defensa.
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Gracias por tu tiempo.